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Teresa Banet

Paisaje, sostenibilidad urbana y accesibilidad universal

Areas verdes

El concepto de espacio verde nace después de la segunda guerra mundial, en los barrios de borde de las nuevas ciudades y grandes equipamientos. Su origen, vuelve a esta en el saneamiento del aire, pues en los años 50 nuestras ciudades vuelven a tener problemas de la polución producida por las calefacciones domesticas y actividad industrial, y en el entretenimiento.

Es por estos años cuando surgen las grandes teorías sobre la depuración del aire por las masas vegetales, así como una especial sensibilización por la contaminación de las ciudades. Por ello los bosques y prados próximos o ya absorbidos por el crecimiento de la ciudad son considerados como depuradores del aire, por ello surge la búsqueda de los espacios verdes que den al espacio urbano el estatus de “pulmón de la ciudad”, donde el ciudadano se pueda aislar de las contaminaciones que el mismo produce: el ruido, la polución.

A estos espacios verdes se le reconoce; que su verdor es calmante y reposante y transmite efectos positivos sobre la salud psíquica, pero también sobre las capacidades intelectuales y emocionales de los ciudadanos.

Este trozo de naturaleza domesticada sin concepción estética y urbana, reproducida abusivamente, por parte los promotores inmobiliarios como demanda comercial, hace que el concepto de espacios verdes pierda su alma su estilo y su identidad.

El entretenimiento cada vez más unido al ejercicio físico,- en un inicio el arenero, subir y lanzarse en toboganes, pistas de juego etc-, genera zonas funcionales dentro del propio espacio verde, que cada vez más son adaptadas a las necesidades deportivas: juegos o complejos deportivos por ello los paisajistas en función de sus criterios estéticos crean mini-relieves, esculturas, objetos que suscitan siempre una actitud deportiva.

Pero los espacios verdes, esa naturaleza domesticada sin concepción estética y urbana, y que tienen un lugar, en las reservas de suelo de los planes generales, tanto administraciones como por promotores siguen abusando de ellos cuando acompañan a la demanda comercial de viviendas e incluso de ciudades.

Pero como diría el escritor Jean Cayrol a propósito de los espacios verdes: “ qu´ils ne connaissent ni l´ortie, ni le chiendent, ni les insectes ravageurs. C´est un embaumement par une nature imposée, l´hypnose par la chlorophylle, non plus aux mains des paysans, mais aux mains des “visagistes” de notre isolement Urbain”

Traducción mía: Que no conocen ni la ortiga, ni las malas hierbas, ni los insectos devastadores. Es un embalsamamiento impuesto por la naturaleza, la hipnosis por la clorofila, no esta tanto en manos de los campesinos sino en manos de los “maquilladores” o “que enmascaran”de nuestro aislamiento urbano

Entre otras, a diferencia del parque, la falta de continuación de la trama urbana en la zona verde a través de caminos , produce incomunicación y aislamiento de todos los barrios que se desarrollan a su alrededor.

Espacio verde de Nanterre: los arboles estan plandados para hacer una pantalla alrededor de los edificios


Ares dedicadas el deporte

Y a los juegos infantiles

No son lugares de encuentro de los ciudadanos, ¿donde está nuestra memoria historica viva: nuestros mayores?

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2 comentarios

  1. María Lidia dice:

    El misterio de las heridas

    Me pregunto porque podemos comprender que una herida física lleva su tiempo para ser curada, que necesitamos limpiarla bien, desinfectarla, quitarle la sangre que ha quedado pegada. Aceptamos con sumisión el dolor que nos produce limpiarla y curarla casi sin rechistar. La cuidamos y protegemos para que no se dañe aún más,y, tenemos más cuidado que nunca con la zona lastimada.

    ¿Y con las heridas del corazón hacemos lo mismo? ¿Quitamos lo que se nos quedó pegado a la herida? ¿La limpiamos a fondo aceptando el dolor con sumisión? ¿Nos damos el tiempo para protegerla, cuidarla y le damos un break al cuore dejando que repose y descanse hasta verse recuperado?

    ¿O tal vez huimos evitando el sufrimiento tapándolo con cuanta cosa, persona o actividad se nos viene en mente o cruza en cada momento? ¿Qué pasaría si tapáramos un herida sin curar, disimulando que no está y volviendo a utilizar la parte herida como si nada hubiera sucedido?

    Pues eso mismo, nos pasa con nuestra escualidta alma, que va corriendo de experiencia en vivencia sin descanso ni pausa, sin respiro, sin poder asimilar los grandes aprendizajes que vienen de los errores, fracasos….nuestras terribles y muchas veces magnificadas heridas del alma… Y que no son más que sólo formas de hacernos más fuertes y de crecer….¿Cómo sabemos que crece un músculo sino es porque empieza a doler? ¿Y porqué no podemos asumir en nuestras relaciones lo que con tanta liviandad buscamos en los gimnasios?

    Que misterio el del corazón, y qué misterio aún más grande el de la naturaleza que es sabia y perfecta…Sabe lo que necesitamos a cada paso de nuestra vida….¿Y si aprendiéramos un poco sobre nuestra propia naturaleza para aplicarlo en nuestro corazón? ¡Tal vez así todos podríamos relacionarnos y estar muchísimo mejor!

  2. María Lidia dice:

    Bueno en realidad era un comentario nuevo..no tiene que ver con las áreas verdes… aunque si con la natrualeza! Abrazos!

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